Las causa del desinterés juvenil por la programación, y la solución

A pesar de que cada vez es más evidente que va a haber a muy corto plazo una carencia importante de trabajadores en el mercado laboral relacionado con el desarrollo de aplicaciones, el número de personas que inician estudios de programación sigue en descenso, como ocurre en general con todos los estudios STEM.

El hecho de que la demanda de trabajadores sea mayor que la oferta implica que los sueldos serán más atractivos que la media del mercado. Sin embargo, los estudiantes no se sienten atraídos por este anzuelo. Y parece que la causa hay que buscarla en la manera de plantear el asunto desde la infancia en el sistema educativo.

Todos en algún momento, durante nuestra época de estudiantes de primaria y secundaria, nos hemos planteado: “¿Para qué me va a servir esto en la vida?”, refiriéndonos primero a las fracciones, luego a los polinomios, las ecuaciones o finalmente los logaritmos y las integrales.

Desde luego es fácil decirlo, pero hay que enfocar desde el colegio el aprendizaje matemático desde un punto de vista más práctico, intentando partir de una necesidad práctica de la vida diaria del alumno, intentando que el alumno se interese por un concepto que en principio es demasiado abstracto y ajeno a sus intereses.

Una vez que el alumno entienda los primeros conceptos y su aplicación, y se ilusione con ello, aceptará mejor el esfuerzo que le supondrá la práctica necesaria para alcanzar el dominio de cada concepto. Y después, podrá comprender lo interesante que puede resultarle un ordenador para ayudarle a enfocar y resolver dichos problemas a través de la programación.

No se trata de que aprenda a programar sin un objetivo claro, sino de que aprenda a enfocar los problemas, a aplicar el razonamiento computacional para resolverlos, a definir un modelo que pueda plasmar en un programa de ordenador. A partir de ese momento no sólo no olvidará el concepto que ha aprendido, sino que su cajón de recursos irá aumentando sobre una base cada vez más sólida. Y esta capacidad le permitirá aplicar este razonamiento estructurado para resolver los problemas y afrontar retos de mayor complejidad, lo cual hará que pierda el miedo y pueda llegar a sentir una atracción más profunda por las disciplinas de ciencias, y también por la programación, que no tiene por qué ser en absoluto considerada una materia asociada exclusivamente a las ciencias.

En todo caso, la aplicación del razonamiento computacional sin duda le será muy útil en el futuro, sea cual sea el entorno laboral en el que quiera desarrollar su carrera.

Llevará un tiempo conseguir que el sistema educativo en general asuma la importancia de estas ideas, pero cada vez son más los docentes que comprenden el interés de este nuevo enfoque. Y de cada uno de ellos más que de nadie depende que se vaya abriendo este camino.