Madrid Games Week 2015

El domingo pasado estuve en la Madrid Games Week, la feria de videojuegos que se celebra cada año en el recinto de Ifema, en el parque Juan Carlos I de Madrid. No me apetecía especialmente ir, porque cuantos más años cumplo menos tiempo dedico a videojuegos, pero mis hijos sí tenían interés, así que allí pasamos la mañana.

Me sorprendió nada más llegar el hecho de que tuvimos que recorrer una cola de alrededor de cien metros hasta que llegamos a los tornos de entrada. Esto es algo que nunca nos había sucedido desde que asistimos a la MGW.  Había mucha gente, un buen número de ellos, y ellas (y no hablo de niños), iban disfrazados de personajes de videojuegos, más o menos conocidos. Me pareció admirable que dediquen las horas que seguro hay que invertir para elaborar disfraces así, e incluso para inventarse toda una coreografía, algunas con la participación de varios personajes. Realmente fantástico. De hecho, la mañana del domingo había un concurso para premiar al mejor disfraz, a la mejor representación en un escenario. Todo un movimiento por sí mismo de creatividad e imaginación, alejado de la electrónica y de lo digital.

Por primera vez la feria ocupaba dos pabellones en lugar de uno. Aunque la inmensa mayoría del público se concentraba en el principal, había gente de todas las edades en cada uno de sus pasillos y rincones. Tengo la sensación de que nunca más se podrá concentrar todo en un único pabellón.

MGW

Los escenarios dedicados a torneos son cada vez más grandes y espectaculares, y las gradas están repletas de seguidores aplaudiendo a los ganadores cuando se juegan las finales de los torneos de los juegos más populares. Las grandes compañías de videojuegos realmente hacen un despliegue fantástico. El trasiego de gente entrando y saliendo de sus cuidados stands es continuo. Por supuesto, cada día puedes ver Youtubers paseándose por estos stands, y con suerte puedes incluso cruzarte con ellos por los pasillos de la feria. Para mis hijos, y supongo que para muchos otros, pasar al lado de uno de ellos es como para un futbolero toparse con Cristiano Ronaldo. Es tanta la gente que quiere hacerse un selfie con ellos, que algunos tienen que ir escoltados por el personal de seguridad. Definitivamente, la asistencia de los Youtubers es uno de los grandes atractivos de la feria. Es algo así como asistir al estreno de una película para ver a su protagonista en la alfombra de entrada al cine, o en el photocall. La idea de convertirse en Youtuber es tan atrayente para uno de estos adolescentes como antes lo era llegar a ser actor o futbolista famoso.

Mucho más modesto, pero para mí más interesante, era el espacio ocupado por los juegos ´indie´. Programadores, diseñadores gráficos, músicos, muchos salidos de las universidades que ofrecen grados especializados en esta nueva industria, y que también se podían visitar en los stands cercanos. Me sorprende que haya tantas chicas en estas pequeñas empresas independientes, cuando las estadísticas dicen que la programación parece ser de momento cosa de hombres.

Cerca de estos stands, aún tímidamente, pero seguro que con más representación en futuras ediciones, pudimos ver dibujantes de personajes lápiz en mano, en pleno proceso creativo. También estudios de escuelas de maquillaje profesional, donde durante media hora te hacían en el brazo o en la cara una auténtica herida de zombie con un realismo horripilantemente extraordinario, si esperabas la cola oportuna.

Este año ha aumentado mucho el espacio dedicado a la venta de merchandising, camisetas, gorras o cualquier otro objeto relacionado con los cientos de videojuegos más o menos “de culto” que se podían ver en la feria. Por supuesto había tiendas más interesantes que otras, pero en conjunto forman una especie de mercado de curiosidades traídas de todas partes. Sin duda muchos han encontrado en esto un verdadero filón.

Y para terminar, para los veteranos como yo, que eran muchos, había también este año un espacio dedicado a los emuladores de los antiguos juegos, los de los salones recreativos o los bares, las maquinitas donde los frikis echábamos la tarde cuando aún no existían las videoconsolas. Qué digo videoconsolas, ni siquiera existía aún el PC, y sólo los afortunados podían aspirar a tener un ZX Spectrum, o un Atari, o un Commodore Amiga en el mejor de los casos.

En resumen, viendo la evolución y el crecimiento de ferias como Gamergy o Madrid Games Week, es evidente que la industria del videojuego tiene mucho, muchísimo recorrido. Ojalá genere de cara al futuro oportunidades laborales interesantes, tanto desde el punto de vista del emprendedor, como de los profesionales de este negocio, en el que hay tantas disciplinas relacionadas más o menos directamente.

Enhorabuena a los organizadores de la Madrid Game Week, porque este año se han esforzado mucho, y sin duda han acertado. Sin duda un éxito de participación en cuanto a empresas expositoras y al número de visitantes. El año que viene volveremos, ¡seguro!