Scratch: programar con bloques

Para la mayoría de las personas aprender a programar no parece inicialmente ni sencillo, ni mucho menos atractivo. Cuando alguien mira por primera vez el código escrito de un programa sólo ve un montón de números y signos que parece imposible entender.

El problema de la sintaxis es el escollo más importante cuando aprendemos un nuevo lenguaje de programación, porque hasta que la dominamos cometemos continuos errores de escritura, a pesar de que tengamos bien claro y definido en la mente el programa que vamos a escribir.

Programar los ordenadores de mediados del siglo pasado era algo realmente complejo, porque se daba lógicamente más importancia a que los “torpes” ordenadores entendieran las instrucciones que a que a los humanos nos resultara fácil escribírselas.  Cuanto más parecido al lenguaje de ceros y unos que utilizan internamente los ordenadores fuera el lenguaje que se utilizaba para darle las instrucciones, más trabajo le ahorraríamos al ordenador.

Con el paso del tiempo los fundamentos y la lógica de la programación en líneas generales se han mantenido , pero los lenguajes se han ido acercando más a la comprensión humana, para hacer más fácil su utilización, y mejorar nuestra productividad. Así pues los ordenadores siguen “pensando y hablando” entre ellos en el lenguaje de antaño, pero además saben interpretar en tiempo real lo que les queremos decir cuando utilizamos estos nuevos lenguajes de alto nivel, “más humanos”.

imagen scratch

Para evitar esta complicación inicial y atraer así al mundo de la programación a los más pequeños, y a los que no lo son tanto,  el MIT Media Lab viene desarrollando desde 2003 la herramienta de programación Scratch, que seguramente ya conoces si estás leyendo este blog.  Scratch permite a cualquiera iniciarse en el mundo de la programación, sólo hay que conectarse con un navegador de internet a la página de Scratch, darse de alta como usuario, y comenzar a probar y a experimentar. Y es gratis.

En lugar de tener que escribir en un lenguaje complejo, en Scratch utilizaremos bloques de instrucciones que uniremos entre sí, y que están agrupados en diferentes colores, dependiendo de su función.

Scratch es un proyecto muy serio y muy elaborado, diseñado especialmente para niños a partir de seis o siete años, y que tiene en cuenta las necesidades pedagógicas de esas edades. Su estética recuerda al famoso lenguaje LOGO que el visionario Seymour Papert creara con el mismo propósito a finales de los setenta, pero Scratch incorpora además otros muchos recursos que lo hacen más atractivo, y que Papert no podía permitirse utilizar en los limitados ordenadores de aquellos años.

Hay muchísimos recursos gratuitos en internet, preparados por los propios usuarios de la comunidad Scratch, que enseñan a utilizar esta herramienta, y que proponen ejercicios y experimentos interesantes para diferentes niveles de experiencia. Nosotros también podremos compartir nuestras creaciones en Scratch con el resto del mundo a través de la página del MIT Media Lab.

Puede parecer que no haya mucha relación entre los proyectos hechos con Scratch y el código de los programas que utilizamos en la oficina, pero la lógica que se aplica en ambos casos es muy parecida. Es cierto que Scratch no es un lenguaje de programación, y que tiene limitaciones obvias para hacer aplicaciones profesionales, pero debemos saber que incluso en Harvard o en Berkeley utilizan herramientas de bloques en los cursos de iniciación a la programación pensados para adultos.